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Yuri Gagarin: 50 años de su proeza espacial |
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miércoles, 13 de abril de 2011 |
Cuando Estados Unidos está por cerrar su programa de transbordadores espaciales con el vuelo del Atlantis a mediados de año, -y ya trabaja en una nueva generación de naves-, Rusia celebra, en medio de una pobre oferta por construir nuevos diseños, el 50 aniversario del primer viaje espacial humano de Yuri Gagarin.
Ante la euforia social por el festejo, especialistas rusos indican que su país se arriesga a perder su ventaja en el espacio al confiar sólo en los logros de la era soviética y hacer muy poco para diseñar nuevas naves espaciales.
Sin embargo, el mundo entero ha preparado un sin fin de actividades para recordar la hazaña del cosmonauta soviético abordo de la nave Vostok.
Hijo de una campesina y un carpintero, Yuri Gagarin despegó el 12 de abril y en 108 minutos circunvoló la Tierra para luego descender.
El cosmonauta, de 27 años, cayó luego en un campo arado, donde no se encontró con la prensa internacional, sino con una campesina asustada, Anna Tajtarova, y su nieta. Según se cuenta, la anciana preguntó si venía del espacio y él contestó: “sí, pero soy soviético”.
Así, el éxito de su misión convirtió a Gagarin, con su sonrisa juvenil, en un héroe socialista. En cierto sentido, en el primer pop-star de la URSS, pues no hubo capital del bloque soviético que no tuviese su calle “Gagarin”; el mismo líder del Kremlin, Nikita Jrushev, lo recibió con todos los honores.
De hecho, los rusos recuerdan aún hoy riendo cómo recorrió la alfombra roja el cosmonauta portador del orden de Lenin... con los cordones del zapato desatados y cuando en la recepción que ofreció en su honor la reina de Inglaterra dijo ante la profusión de cuchillos y tenedores en la mesa: “lo lamento, podré volar alrededor de la Tierra, pero no sé qué hacer con tantos cubiertos”.
Aseguró que la idea inicial era que Gagarin diera una sola vuelta alrededor de la Tierra, pero Serguéi Koroliov, padre del programa espacial soviético, decidió suministrarle más alimentos por si surgían complicaciones.
Los vuelos experimentales realizados con animales, como la famosa perra callejera Laika en 1957, demostraron que el estado vital empeora dramáticamente a partir de la tercera vuelta.
No todos tenían consigo que el vuelo tuviera éxito, que Gagarin regresara vivo o que no perdiera la razón, así que las autoridades prepararon de antemano tres versiones oficiales del hecho.
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