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Reconocerla es un paso, pero algo que parece tan obvio no lo es. Algunas fobias, como el miedo a las arañas o a las serpientes es fácil por lo concreto.
Sin embargo, en el caso de la agorafobia el miedo a lugares públicos o espacios abiertos no es tan sencillo. Es común que se asocie a estados más abstractos como rechazo a las multitudes o a determinadas situaciones sociales. Algo que ayuda mucho en el tratamiento de las fobias es reconocer que algunas guardan en relación con incidentes del pasado y que ya no ha nada que temer.
Técnicas para superar las fobias Los psicólogos clínicos suelen utilizar la terapia cognitivo-conductual (TCC) para tratar las fobias. Un análisis que permite abordarlas desde dos enfoques distintos: Hacer frente a los pensamientos y actitudes respecto a lo que le produce miedo; y, en segundo lugar, combatir la respuesta física a lo que se teme. Uno de los procesos que se emplea es la restructración cognitiva, práctica según la cual es posible reparar un "pensamiento erróneo" discutiendo las ansiedades con un tercero o hablando solo. De lo que se trata es de demostrar que si se enfrenta la causa que provoca pánico, no hay ninguna posibilidad de sufrir daños. Una de las técnicas más comunes para tratarlas es conocida como el "modelado", que consiste en observar o pasar tiempo con alguien que regularmente trata con aquello a lo que se tiene miedo. Por ejemplo, quien sufre de aracnofobia, lo ideal es observar cómo alguien manipula una de las más espeluznantes. Cuando eso se consigue hacer sin dificultad, lo siguiente será acercarse cada vez más, sin llegar a sobrepasar lo que se puede asumir en cada momento. |