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Honrado, sorprendido y “feliz, pero no inmensamente feliz”, fue la manera en la que el español Javier Bardem expresó su triunfo como Mejor Actor en el Festival de Cannes, por su trabajo en la cinta Biutiful, único reconocimiento en el festival del cuarto largometraje del mexicano Alejandro González Iñárritu.
“Ser inmensamente feliz es prohibitivo, porque después pasas a ser inmensamente desgraciado”, dijo Bardem a los periodistas, tras recoger el premio, entre risas y bromas con el italiano Elio Germano, con el que compartió el galardón de Cannes. Efusivo, Bardem entró en la sala de prensa al grito de “¡España va a ganar el Mundial de Futbol!”, mientras abrazaba al actor italiano. Y aseguró sentirse muy contento con el premio.
“Cuando actúas en un papel, no crees que el trabajo le vaya a gustar a nadie, te sientes muy inseguro. Crees que vas a salir muy mal en la gran pantalla. Pero luego ganas un premio y te sientes muy feliz”, dijo Bardem, que se mostró especialmente contento de que el premio sea compartido “porque así hay menos gente que pierde”. El actor, que puso de acuerdo con su voto a un jurado de nueve personalidades, presidido por Tim Burton, resaltó que es un honor representar con su premio a “una gran película, Biutiful” y afirmó que éste no es un triunfo personal, sino de todo un trabajo de equipo. Des hommes et des dieux (Hombres y dioses), del francés Xavier Beauvois se llevó el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes. La actriz francesa Juliette Binoche ganó este premio de interpretación femenina en este certamen por su papel en el filme Copia Conforme, del iraní Abbas Kiarostami. El premio de la Mejor Dirección fue para el francés Mathieu Amalric por su película Tournée (Gira), interpretada por cinco voluptuosas artistas nudistas estadunidenses. El Premio del Jurado recompensó Un hombre que grita, del chadiano Mahamat-Saleh Harounm, autor de la única película africana en competencia, que retrata las víctimas de la guerra civil en Chad. |