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Hace dos décadas el británico Tim Berners-Lee inventó la web “sólo porque la necesitaba”. A partir de entonces, el mundo no volvió a ser igual. La World Wide Web (WWW) transformó de tal manera la sociedad global que muchos no dudan en compararla con la Revolución Industrial.
Cada vez son menos los sectores que no han sido tocados por el crecimiento del mundo “en línea”. Aunque las cifras varían, algunos estudios calculan que casi mil 700 millones de personas son usuarias de internet. Con la red pasó algo parecido a lo que ocurrió con la industria automotriz. Un invento que existía hace décadas sólo alcanzó su potencial cuando alguien entendió la manera de masificarlo.
Y así como la edad industrial trajo consigo sus gigantes empresariales, consagrando empresas y apellidos como Rockefeller, Vanderbilt, Carnegie, o el mismo Ford, el desarrollo de la red ha consagrado su propia generación de mega empresas. Google es un indiscutible gigante de la web. Tal vez pocas firmas reflejen mejor la dramática expansión económica y cultural de la red como Google. La empresa, creada en 1996 por dos estudiantes doctorales de la universidad de Stanford en Estados Unidos con base en el consejo de uno de sus supervisores académicos, tomó rápidamente el control del mercado de los motores de búsqueda de internet, las guías mediante las cuales los usuarios intentamos explorar el mundo casi infinito de la red. El proyecto académico de los estudiantes Sergei Brin y Larry Page alcanzaba ya en 2004 una capitalización de mercado de US$23.000 millones, y sigue creciendo. Con su capacidad de concentrar en sus páginas al público normalmente difuso de usuarios de la red, Google hoy es vista como un titán en la industria de la publicidad, de los medios, del comercio e incluso de la cultura. Por algo las academias de la lengua en todo el mundo aceptan la inclusión del verbo “googlear” en sus idiomas. |