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El chocolate activa una parte del cerebro que alivia el dolor y hace que sea difícil parar de comerlo. Beber agua tiene el mismo efecto, según un estudio liderado por la profesora de neurología Peggy Mason y el investigador en neurobiología Hayley Foo, de la Universidad de Chicago publicado en el Journal of Neuroscience .
Según la investigación, al comer estos alimentos se estimulaba el sistema en una parte del cerebro que controla las respuestas del subconsciente, y que es conocido por aliviar el dolor. Según explica Peggy Mason, directora del trabajo, «es un efecto fuerte, muy fuerte, pero no está relacionado con el hambre o el apetito. Si tiene toda esta comida enfrente y es fácil acceder a ella no vas a dejar de comer, básicamente casi por ningún motivo».
La autora señala que por razones obvias este alivio natural del dolor se activaría cuando un animal estuviera comiendo o bebiendo algo que le resultara placentero pero no cuando probara algo que podría ser tóxico o dañino. Los investigadores creen que este efecto está también presente en los humanos pero que tiene efectos perjudiciales en la sociedad moderna dada la disponibilidad de grandes cantidades de alimentos altamente calóricos y de sabores agradables. Sin embargo, Mason apunta que el efecto analgésico podría ser ventajoso quizás para sustituir la práctica de utilizar un caramelo para calmar a los niños en las consultas médicas. «La ingestión es un calmante pero no necesitamos el azúcar, así que reemplacemos la piruleta del médico con un vaso de agua», concluye la investigadora |