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Las relaciones empresariales no son tan distintas de las personales. Pocas horas después de que Google diera por ayer por zanjado el acuerdo publicitario nonato con Yahoo que podría haberle asegurado a esta última compañía su independencia su consejero delegado y creador, Jerry Yang, ponía el cartel de en venta en el jardín de casa. ¿Y quién mejor que Microsoft, el antiguo pretendiente al que se rechazó por infravalorarles?
El culebrón parece no tener fin. Microsoft lanzó a principios de año una oferta por el buscador y gran rival de Google, Yahoo, de 44.600 millones de dólares (unos 30.000 millones al cambio de entonces). Sin embargo, el consejo de administración de Yahoo rechazó la operación pese a que los de Redmond elevaron en 5.000 millones de dólares su oferta y pese a las presiones de uno de los consejeros, Carl Icahn, que intentó dar una suerte de golpe de estado en el órgano decisiorio del buscador.
En vista de que el cortejo no tenía visos de consumarse, Microsoft retiró su oferta. Apenas un mes después, los dos buscadores anunciaban un acuerdo publicitario que no era muy del gusto de los organismos de la competencia de Estados Unidos. Tras varias reuniones y rebajas en sus pretensiones, Google decidió ayer mismo renunciar para no enfrentarse a socios, agencias estatales, anunciantes y usuarios. "No es por ti, soy yo". En la Cumbre Web 2.0 que se celebró pocas horas después de que su archirrival en búsquedas Google abandonara un plan de alianza publicitaria con Yahoo, Yang dijo que sigue abierto a vender la empresa a Microsoft, aunque a un precio justo. "La gente que me conoce sabe que no tengo un ego sobre permanecer independiente frente a no permanecer independiente", declaró en la reunión el ejecutivo. |